En todo está ÉL

Ayer le pedí una señal a Dios porque iba a tomar una decisión importante. Y me envió a Luchito un amigo que hace ya bastante está en mi vida pero no era tan cercano. Afortunadamente, por estos tiempos hemos empezado hablar mucho y estoy segura que es obra de Dios. En el preciso momento en el que lo necesitaba apareció mi Luchis y me dijo lo que ya sabía pero que nadie se había atrevido a aconsejarme. Y creo que a las finales aparecimos los dos en la vida de cada uno. Porque espero yo también haberle ayudado en algo. Y haberlo aconsejado un poquito.

Dios está en todo. En absolutamente TODO. En lo bueno que te pasa, pero creo que sobretodo está en lo malo. Porque da lecciones de vida. Está también para enseñarte que no todo es color de rosa, sino que hay que lucharla, en todos los aspectos. Se a ciencia cierta que levantarse de cualquier caída es difícil, pero hasta en reconfortarte en la sanación ÉL ESTÁ. Solo necesitamos confiar en que paso a paso con su ayuda todo cambia hacia un bien, que lo merecemos y que ese cambio es para aprender.

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Me gustaría

Ahora lo único que me gustaría es recibir un abrazo tuyo. Así como el que nos dimos la última vez que nos vimos. Ese abrazo que me movió cada una de las células de mi cuerpo.

No esperes nada de nadie

Ayer leí que para ser feliz uno no debe de esperar nada de nadie. Y me atrevo a afirmar que es COMPLEAMENTE CIERTO.

Cuántas veces esperé que mi mejor amigo me tomara muy en cuenta como a sus recién amigos brasileños y mexicanos. Cuántas veces le dije para irnos de viaje o de fiesta y me decía que no tenía dinero. Pero llegaron ellos y se fue dos veces de viaje en un mes.

Cuánta nostalgia y molestia me hubiera ahorrado si yo no esperaba nada de él. Y aunque es duro porque yo siempre lo he ayudado en todo lo que he podido y siempre lo he considerado, paso a confirmar que es la última vez que hago esto.

Coincidir

Qué me habrá querido decir la vida cuando te conocí? Luché por tenerte durante estos dos meses solo porque pensé que fue cuestión del destino. Es decir, COINCIDIR. Estar en el mismo lugar, tú que querías inscribir a tu prima en inglés y yo ahí sentada en una banca, los dos a la 7AM. Te vi a lo lejos hablando por celular. Ni cuenta me que te acercaste hasta que me dijiste – “Hola, disculpa ¿Las inscripciones para el Inglés son ahí?”- me señalaste el Centro de Idiomas. Te respondí que sí, que faltaban dos horas para que abrieran. “Puedo sentarme ahí?” Y ahí empezó todo. No sé por qué si empezó todo bonito, termino todo tan mal. Es una pregunta que siempre la voy hacer, el problema es que nadie me la sabrá responder.

Extraño

Extraño hablar contigo, tus mensajes bonitos, tus buenos días y buenas noches, tus chistes mal hechos, las anécdotas de chico inmaduro.

Extraño que me extrañes, que me preguntes “qué tal va mi día”, que te guste el olor de mi cabello, tus abrazos por la espalda, que me digas que te gusto.

Extraño tus manos en mi cuerpo, tus besos, esos tiernos y despacito como les decíamos nosotros, pero también extraño los apasionados.

Extraño tu cara, tu sonrisa, esa carjada perfecta, tus pestañas rizadas, tu altura, extraño tu mente, como me hablabas de tu carrera, de que querías ser muy bueno en lo que hacías.

Extraño todo. Y todo eso se fue. Imagínate tú cuánto me quitaste y cuánto te quiero yo.

Y sí, por eso sí me puedes llamar loca

A veces siento que estás cerca, y lo siento tan fuerte que el corazón me late a 1000 por hora y empiezo a verte en todos lados, en todas las caras. Y no. No asumas que estoy loca, porque no lo estoy. Estoy viviendo un simple proceso. El proceso de tenerte presente aún cuando ya te has ido.

Determinar que estás pero no estás es un aspecto difícil. No solo porque aún te sigo pensando, sino porque quiero que vuelvas, después de todo el daño y desinterés. Sí es algo ilógico, pero imagínate cuanto significaste que aún sabiendo que no me haces bien te quiero aquí. Y sí, por eso sí me puedes llamar loca.

Cuántas veces habrás pasado por aquí y me habrás visto? Cuántas veces y no me viniste a buscar? Y quién me dijo a mí que me ibas a venir a buscar?

SIN TÍTULO

Y de pronto estoy aquí inventando una y mil historias contigo, navegando en la posibilidad de verte otra vez. Con ganas de volver hacia atrás, al mismo lugar, a la misma hora y al mismo día, a que te la jugaras más por mi. Tengo ganas de seguir amándote, no sé si es de IMBÉCIL porque no es algo que te merezcas, pero es algo que no lo puedo contener.

No soporto

He imaginado innumerables veces como empezar este texto, en realidad empecé mil textos en mi cabeza, pero no, no quería escribir para ti. Hacerlo significaba pensarte y eso ya no lo soporto. No soporto que estés en mis pensamientos, que al caminar hacia mi trabajo estés en mis recuerdos. No soporto esperar el día en que me extrañes tanto que se te antoje hablarme porque no lo harás nunca, ni extrañarme, ni hablarme. No soporto haber caminado contigo por todas las calles y lugares por los que paso a diario y menos aún si recuerdo todo lo que hicimos, cada detalle y cada acción. No te mereces eso, simplemente lo sé, pero aún no dejo de sentirlo, cada recuerdo es una tortura, la sensación de abrir más una herida que no sana. Me pregunto cómo hago para sacarte, para borrarte de mi mente? ¿Qué hago? No sabía que era tan difícil olvidar.